Capitulo Dos. Así empezó todo  

Posted by Oefrom

Eran más de las tres de la tarde cuando llegó a casa cansado. El aerotransportador que pidió desde el trabajo tardó más de la cuenta, al parecer había tráfico en la ciudad -es increíble como en el 2018 seguimos con tráfico...-.
Abriendo la puerta con desdén se introdujo en su apartamento, el piso 17D, decimoséptima planta como pueden imaginar. Tiro sin descaro las llaves y colgó la cazadora. El apartamento estaba demasiado tranquilo... demasiado. No olía a pan recién traído ni al aroma del almuerzo. Algo extrañado se dirigió a la habitación y observó que en la parte de arriba del vestidor faltaba una maleta.
Al rato, después de haber leído una pequeña nota de despedida encima de la mesa del comedor, se tiró en la cama, se quitó los zapatos con los pies y se puso a pensar -porqué no me di cuenta de esto mucho antes...- Poco a poco fue cerrando los ojos hasta que, queriendo o no, se quedo dormido.

-¿Don... dónde estoy?- Dijo buscando con las manos algo donde apoyarse, topándose en el aleteo con el roce de la suave tela, con el roce de posteriormente su suave piel. -Cielo, tranquilo, ¿te encuentras bien?- Susurró aquella melódica voz que durante mucho tiempo le despertó con un te quiero. Abrió los ojos como si vida propia tuvieran y quisieran luchar contra la oscuridad ofrecida, gratamente a veces, por sus párpados. Y allí, allí estaba ella, labios carnosos pero no muy grandes, rojos color granate natural, tez clara, azabache rodando por su espalda y un mar iluminando su visión. En cuanto la vio, allí, tan entregada a él, la besó desesperadamente, la beso y se perdió en sus besos, se perdió en su mirada, se perdió en el cosquilleo incesante que se encontraba en su pecho, en su estomago, en todo su cuerpo. Subiendo su mano acariciando su espalda hasta llegar a su pelo y apretarla contra él, contra sus labios, para no perderla nunca más.
La separó de él, la miró con descaro de arriba abajo, su escultural cuerpo, sus pechos perfectos, su hermosa sonrisa tontorrona que se le quedaba cuando la besaba así y sin ningún otro aparato especial veía a su vez su corazón, su alma, su todo. Él, sinceramente, no podía nada más que abrazarla, ya que no se lo creía, no creía que todo aquello que había pasado era nada más que un triste sueño, un triste y desgraciado sueño que nunca debería de ocurrir aunque... desgraciadamente, no sabe él porque, cerró los ojos y posteriormente un simple y aunque ruidoso pitido, haría que volviese en sí, escuchando a su lado -Señor Adam, son las 8 de la tarde-. No era más, que el pequeño despertador acomodado en su mesa de noche.
Como no queriendo despertar no abrió los ojos, los cerró fuertemente intentando que todo aquello no fuera un sueño si no que esto lo fuese, pero por desgracia, la dulce tela del camisón no era más que el tacto de la almohada y la boca besada no era más, que fría y simplemente, una broma de su mente.

-Era todo tan... tan real...no podía ser un simple sueño, tengo que volver, no sé cómo pero tengo que volver- Se dijo para sí intentando darse ánimos, cogiendo unos vaqueros y una camiseta del vestidor y poniéndosela, a la vez que unos tenis que no tenían más de 2 semanas.
Bajando efusivamente las escaleras y cruzando la calle llegaría al café, donde mañanas y tardes paraba para leer la prensa digital a veces, o incluso, porque no, tomar un café.

This entry was posted on miércoles 4 de junio de 2008 at 12:09 . You can follow any responses to this entry through the comments feed .

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